El Premio Nobel es entregado por la academia de un país que es una rareza, ubicado hacia los confines del Círculo Polar Ártico: tiene monarquía, su moneda se llama “corona”, la lengua oficial la hablan solamente unos millones más fuera de sus fronteras y la población total bordea el número de cuantos viven en una capital de América Latina. Y en medio de tanta peculiaridad, el galardón se constituyó en el más influyente del mundo.

Si bien la controvertida trayectoria del Premio Nobel de Literatura justifica una revisión de quienes lo han recibido, que suspendieran el galardón en 2018 da mayor sentido crítico a revisitar las obras. Es lo que me propuse hacer: leer y escribir al respecto.

Le he llamado «Noble Nobel» al ejercicio semanal de elegir un libro de Toni Morrison (galardonada en 1993), de Naguib Mahfuz (galardonado en 1988), de Miguel Ángel Asturias (galardonado en 1967)… y relatar en dos páginas la experiencia de lectura como una forma de desciframiento textual; en esta escritura cabe el comentario, una cita del original, el debate sobre la propuesta estética, algún desliz autobiográfico y travesuras con el lenguaje y la ironía.

Semana tras semana iré subiendo cada una de estas prosas que miran hacia obras del pasado con la finalidad de preguntarme sobre su valor en la actualidad. Semana tras semana, por lo menos durante este año, aquí.