| Entrevista en el diario “La República” |

Conversación con el periodista Michael Machacuay

 

La última novela del escritor peruano Juan Manuel Chávez no aburre. Esta reflexión, simple pero sincera, se deduce de cada página del libro ‘Cassi, el verano’ una obra que conjuga la pasión, reflexión y protesta vigente.

En entrevista, el literato desnuda la incertidumbre que esconde cada uno de sus personajes, los mismos que con cierta autoridad han sobrepasado al mismo autor. “Lo mejor que puede pasarme como novelista es que las criaturas que concebí ocupen mi lugar en el recuerdo de la gente”, confiesa. 

1.- ¿‘Cassi, el verano’ es el retrato personal del amor censurado de nuestros tiempos?

Decía Philippe Lejeune que “a veces, el lector es invitado a leer las novelas, no solamente como ficciones, que remiten a una verdad sobre la «naturaleza humana», sino como fantasmas reveladores de un individuo”; a mí me basta con invitar a que lean ‘Cassi, el verano’, aunque atesoro que lo hagan como sugiere Lejeune: muy lejos del perímetro menudo del retrato personal.

2.- La novela es provocadora desde la aparición del deseo y la pasión. ¿Qué tipos de peligros conjuga pasar el límite de estos elementos en tu obra?

No es que ame el peligro, pero qué aburrido me sería novelar desde el terreno seguro de la corrección social y el convencionalismo artístico. Hago literatura para aventurarme, desafiarme; el que califiques mi ficción como “provocadora” habla de niveles de incitación y cierta radicalidad que está en sintonía con los propósitos de mi escritura.

3.- ‘Gujito’, ‘Morita’ y ‘Cassi’ representan características casi morbosas para el lector, de cuyo análisis se desprende que forman algo más que un trío sexual… ¿en qué se sustenta esa complicidad?

Más allá de lo sexual, esta complicidad se sustenta en los sentimientos que comparten los personajes entre sí; son ganados por una amistad profunda y también juguetona. La sexualidad termina siendo un efecto de las exploraciones del erotismo, que se desprende de la imaginación y esta de un triángulo de confianza; una confianza que se construye con los afectos.

4.- Las páginas negras de Cassandra aparecen para cuestionar lo más importante de esa ficción. ¿Qué sentido tiene poner en duda la verosimilitud?

Un sentido que me parece tutelar en la literatura: escribir para sembrar incertidumbre, hacerlo para motivar preguntas diferentes sobre los elementos distintivos de la novela y el intento de ampliar las fronteras del modo en que contamos las historias. Cómo dejar pasar la oportunidad de poner en duda la verosimilitud, con toda su divinidad.

5.- ¿La autoridad del autor no fue sobrepasada en algún momento por Cassandra? Me parece que se construyó como un personaje con mucha personalidad.

Seguro que sí. Espero que cualquier destello de autoridad sobre ese personaje (o los demás) sea rebasado por la contundente existencia de ella desde las páginas del libro a la memoria de quienes lo leen. A veces, lo mejor que puede pasarme como novelista es que las criaturas que concebí ocupen mi lugar en el recuerdo de la gente.

6.- Hay protesta y reflexión en tu novela sobre la crisis en Europa, la migración y lo que ello implica para un extraño que llega a una tierra que no es suya…

Quizá porque mi interés está puesto en el cambio, el cambio como eje de la vida en general, ya sea para los esbozos novelísticos o la existencia de cualquiera. La crisis es el quiebre de tener a no tener, mientras que la migración es el paso de estar a no estar, todo lo cual conlleva madurar algunas nociones clave: dónde estoy y qué poseo. ¿Por qué no deshojar margaritas literarias sobre aspectos tan ricos de lo humano como el desarraigo y el desapego?

7.- Sobre la migración, ¿es un tema con el cual tienes alguna obsesión personal?

Por supuesto; y, como tal, es un tema que abordo desde varios frentes: en ‘Cassi, el verano’ son los latinoamericanos y los africanos que viajan a Europa; aunque en el pasado mi literatura abrió caminos en el sentido contrario: un español que recorre nuestro país o un chino adecuándose a Lima, sin dejar de lado la migración a la capital o el retorno a la tierra desde la costa hacia los Andes. No concibo mi literatura sin mis obsesiones; o, mejor dicho: los impulsos que tengo para escribir residen esencialmente en mis obsesiones.

8.- En una entrevista valoraste el compromiso del literato por contar la historia del país, pero ¿cómo lograr eso a través de la ficción?

También podemos arruinar la ficción por el esfuerzo de contar la historia del país bajo las responsabilidades patrioteras y la propensión santificadora; incluso, encapsulando todo en las manías de un realismo a ultranza. Mi compromiso va más allá de la literalidad; así como en las fábulas protagonizadas por animales el fondo de la cuestión es lo humano, mis ficciones pueden suceder lejos del Perú e igual cuestionarlo. Por ejemplo, mi libro para niños ambientado en China sobre un rinoceronte que desea ser unicornio es, asimismo, una historia que puede leerse desde las ínfulas aspiracionales y la alienación en nuestra sociedad.

Con respecto a tu pregunta sobre la narración del pasado nacional, remarcaría mi confianza y pasión por la investigación literaria como sustento para abordar tanto los grandes acontecimientos como las minucias privadas; los primeros, contradictoriamente, conviene observarlos con lupa para rescatar el detalle insólito y los segundos, con binoculares para vernos forzados a fabular.

 9.- Por otro lado, quiero preguntar respecto a cómo percibe el panorama sobre las oportunidades para los escritores latinoamericanos y esta centralización del comercio literario que hay en España…

Lo percibo como una emergencia por romper ese centralismo. A la fecha, hay una renovación y un fortalecimiento en el ámbito latinoamericano que se constata en mayor cantidad de publicaciones en sellos locales y trasnacionales, más eventos literarios e, incluso, el aumento de estímulos estatales y privados para la escritura. El panorama, que tendría que ser policéntrico con los protagonismos de Guadalajara o Arequipa, Valparaíso o Cartagena, enfrenta el desafío urgente de acabar con los vicios del pasado. Vicios como la invisibilización de las mujeres y el paternalismo imperante, la condescendencia frente a las manifestaciones en lenguas originarias, las insuficientes oportunidades para dar relevancia mediática y cultural a la diversidad de representantes de una región a otra de nuestros países; además, cortar con lo pernicioso de los extremos del acolleramiento y el remanente de los endiosamientos acríticos.

10.- La ficción peruana está abriéndose un frente con publicaciones como esta y de otros escritores peruanos que fantasean con ser asombrosos, pero ¿qué falta para consolidar el género?

Para mí sigue siendo asombroso que Miguel de Cervantes aparezca en ‘Don Quijote’, como un figurante reconcentrado en la calle, o que el mismo protagonista de la novela sepa de la publicación de sus historias mientras las vive en la ficción. Creo que el asombro es consustancial a la novela, así como su carácter híbrido y su predisposición para la travesura, lo que toca por delante es honrar cierto legado y tradición literaria; y si además podemos aportar algún valor diferencial y calidad, tanto mejor.

11.- Qué proyectos literarios está preparando o tiene en mente

En la actualidad, preparo un estudio sobre Juan Bautista Tupac Amaru para la publicación de las memorias que escribió en el siglo XIX; este es el medio hermano de José Gabriel, líder de la rebelión de 1780. A diferencia de su medio hermano, Juan Bautista no murió ajusticiado sino que las autoridades virreinales lo castigaron con un exilio en Ceuta, en el norte del África; ahí estuvo 35 años. Mi estudio va tras sus pasos biográficos y las peculiaridades de su documento, cuando ya anciano se instaló en Buenos Aires.

Además, me he puesto a escribir dos páginas por cada Nobel de Literatura. Ahora, que se suspendió el premio y venimos cuestionando la vigencia de un reconocimiento que se falla en el norte más lejano del mundo, me pareció oportuno releer con sentido crítico e irónico estos referentes sobre todo masculinos y occidentales; con ello, estoy armando un ecosistema literario que abarca más de un siglo. Este proyecto es mi recreo semanal.